La evolución de la oferta turística

El paisaje turístico de Évora ha sufrido transformaciones profundas en las últimas dos décadas. En 2011, el municipio registraba 312 696 pernoctaciones, un valor que subió a 645 404 en 2018, de acuerdo con datos facilitados por el Ayuntamiento de Évora con base en el INE. Este crecimiento, que duplicó el volumen de pernoctaciones en un período de siete años, refleja la creciente afirmación de la ciudad como un destino de referencia en el Alentejo.

Paralelamente, el número de huéspedes alojados acompañó esta tendencia, pasando de 204 179 individuos en 2011 a 423 886 en 2018, según las mismas fuentes oficiales. Estos números ilustran la escala de la demanda turística que el municipio tuvo que absorber, exigiendo una adaptación constante de la oferta de alojamiento para responder a las necesidades de quienes visitan la capital alentejana.

Sin embargo, la fotografía más reciente, referida a 2024, apunta a un total de 226 477 huéspedes, según el INE. Esta oscilación en los números de huéspedes, cuando se compara con el pico de 2018, sugiere que el fenómeno turístico no es lineal y que la presión sobre el territorio puede variar significativamente a lo largo del tiempo, dependiendo de factores económicos y coyunturales que afectan al sector del turismo en todo el país.

La capacidad instalada y la densidad

Para comprender la dimensión de este impacto, es necesario analizar la capacidad de alojamiento en relación con la población residente. En 2017, el municipio de Évora alcanzó un máximo histórico de 58 camas por cada 1000 habitantes, conforme a datos del Ayuntamiento de Évora basados en el INE. Este indicador permite medir la intensidad de la oferta turística frente a la escala demográfica del municipio, ofreciendo una métrica comparable entre diferentes períodos.

Ya en 2024, los datos del INE indican que la capacidad de alojamiento en los establecimientos de alojamiento turístico se situó en un total de 1327 camas, lo que corresponde a 6,4 camas por cada 1000 habitantes. Esta reducción acentuada en la proporción de camas por habitante, cuando se compara con el valor de 2017, demuestra que la oferta turística, aunque visible, no creció de forma desproporcionada a la dimensión de la población residente a lo largo de la última década.

Es importante notar que, en 2020, el Ayuntamiento de Évora contabilizaba 206 establecimientos de alojamiento local y 35 emprendimientos turísticos. De estos, la capacidad de alojamiento local se situaba en 1620 huéspedes, mientras que los emprendimientos turísticos disponían de capacidad para 3763 huéspedes. Estos números revelan que, incluso en el auge de la expansión del alojamiento local, la oferta hotelera tradicional mantenía una relevancia estructural superior en la capacidad total de acogida.

Vintage Guest House Casa do Escritor, Évora
Vintage Guest House Casa do Escritor, ÉvoraGoogle Places · giovanna mondrone

El centro histórico como foco

El centro histórico de Évora es frecuentemente señalado como el epicentro de la presión turística. En 2020, esta área concentraba 146 alojamientos locales y 11 emprendimientos turísticos, según datos del Ayuntamiento de Évora. Esta concentración específica dentro de las murallas contrasta con la realidad de las parroquias periféricas, donde la dinámica de conversión de vivienda para fines turísticos es significativamente menos expresiva.

A pesar de esta concentración, el Plan Local de Vivienda de Évora, de 2026, identifica un crecimiento ligero en el número de alojamientos vacíos y de segundas residencias en todo el municipio. Este dato sugiere que el problema de la vivienda en Évora no se resume solo a la ocupación turística, sino que envuelve también la gestión del parque de viviendas existente que, por diversas razones, no está siendo colocado en el mercado de alquiler permanente.

Además, el Ayuntamiento de Évora reportó, en 2021, que el número de alojamientos ocupados por familias creció de forma marginal en todas las parroquias del perímetro urbano, excepto en el centro histórico. Este fenómeno, verificado hace cinco años, indica que la salida de residentes del centro histórico es una tendencia consolidada, pero que no está acompañada por una crisis de falta de vivienda en todo el territorio municipal.

La paradoja de la degradación habitacional

La explicación obvia para la falta de vivienda en Évora sería la absorción total del parque de viviendas por el turismo. Sin embargo, los datos del Ayuntamiento de Évora de 2021 revelan una realidad más compleja: el índice de degradación de los edificios residenciales aumentó en el municipio, contrariando la tendencia de recuperación observada específicamente en el centro histórico, donde la inversión turística ha impulsado a veces la rehabilitación.

Simultáneamente, se verificó un aumento en el número de familias que residen en condiciones de alojamiento sobrepoblado en 2021, según el mismo informe municipal. Estos indicadores sugieren que el problema estructural de Évora no es solo la escasez de casas, sino la calidad y la adecuación de las viviendas disponibles a las necesidades de las familias, independientemente de la presión ejercida por el alojamiento local.

Por lo tanto, la idea de que el turismo es el único responsable de la escasez de oferta residencial no se sostiene cuando analizamos el aumento de alojamientos vacíos y la degradación del caserío fuera del centro. La estancamiento de la construcción nueva y la dificultad de rehabilitar el parque de viviendas degradado parecen ser factores tan o más determinantes para la crisis habitacional local que la conversión de casas para turistas.

Madrugada Turismo Rural, Évora
Madrugada Turismo Rural, ÉvoraGoogle Places · Madrugada Turismo Rural

El impacto de las medidas municipales

La gestión del turismo en Évora ha procurado equilibrar la actividad económica con la calidad de vida de los residentes. En 2026, el Ayuntamiento de Évora implementó una tasa turística fija de 1,50 euros por huésped y por noche, aplicable durante todo el año a mayores de 16 años, hasta un límite máximo de tres noches. Esta medida, de implementación reciente, busca capturar ingresos para reinvertir en el territorio, mitigando los impactos de la actividad turística.

Para quienes viven en Évora, lo que estos números significan es que la ciudad enfrenta un desafío de gestión urbana que va más allá del turismo. La necesidad de rehabilitar el caserío degradado y de colocar en el mercado los alojamientos que se encuentran vacíos es, según los datos de 2021 y 2026, una prioridad que exige políticas públicas enfocadas en la vivienda permanente y en la calidad de vida de los residentes.

El futuro del municipio dependerá de la capacidad de harmonizar la atractividad turística con la fijación de población, garantizando que el centro histórico no se convierta únicamente en un espacio de paso. La monitorización continua de la capacidad de alojamiento y el análisis de la ocupación real de las viviendas serán fundamentales para ajustar las estrategias municipales en los próximos años, asegurando un desarrollo equilibrado para todos los eborenses.